Y si nos contagiamos de este mal incurable,
que nos desgasta,
que nos roba los sueños,
que nos deja débiles,
sin aliento alguno,
que nos arrastra por las banquetas.
Y si caemos en los brazos del olvido,
nos abandonamos,
ya no nos reconocemos,
ni siquiera los aromas,
nos abrazamos con nuestras espaldas,
derretimos las sonrisas.
Y si me dejo llevar por el dulce canto de la sombra,
por sus desagradables mentiras,
que me alejan,
por su astuta sabiduría,
por la agradable comodidad de no esforzarse,
por su ausencia de corazón.
Y si nunca lo sabrás?
y si se me apaga la emoción?
y si soy feliz?
y si te arrepentís?
Y si no me amas?
22 abril 2013
15 abril 2013
Sentir de más
El color ámbar oscuro que rebalsa mis pupilas,
un aire que no se puede respirar ni digerir,
piedras en mis pies, bloqueandome, haciendo más largo el atajo,
mi estómago jugando a las escondidas de la comida...
...que extraño.
Mis huellas dactilares buscando las texturas cariñosas,
la retina que sin control da vueltas buscando esa sonrisa,
las entradas a Jarabe de Palo que se quedarán guardadas en el cajón,
los tímpanos acostumbrándose a no escuchar esas cuerdas vocales.
El corazón discutiendo desde su ventana con el cerebro,
la música que suena sin cesar para no abandonarme en esta noche fría,
el sentimiento de sentir de más,
el aroma inconfundible que alborota a las mariposas...
...te extraño.
Ese es mi lugar, pero no pertenezco,
me alejas,
me ausento,
regreso,
me abrazas,
me endulzas,
me olvidas,
desaparezco,
me buscas,
me dejo,
me lastimas,
me revientas el corazón...
...me voy.
un aire que no se puede respirar ni digerir,
piedras en mis pies, bloqueandome, haciendo más largo el atajo,
mi estómago jugando a las escondidas de la comida...
...que extraño.
Mis huellas dactilares buscando las texturas cariñosas,
la retina que sin control da vueltas buscando esa sonrisa,
las entradas a Jarabe de Palo que se quedarán guardadas en el cajón,
los tímpanos acostumbrándose a no escuchar esas cuerdas vocales.
El corazón discutiendo desde su ventana con el cerebro,
la música que suena sin cesar para no abandonarme en esta noche fría,
el sentimiento de sentir de más,
el aroma inconfundible que alborota a las mariposas...
...te extraño.
Ese es mi lugar, pero no pertenezco,
me alejas,
me ausento,
regreso,
me abrazas,
me endulzas,
me olvidas,
desaparezco,
me buscas,
me dejo,
me lastimas,
me revientas el corazón...
...me voy.
29 marzo 2013
Nudo en el alma
Con aquellas ganas de llorar y no saber porque.
Con las agallas en la mano y no hacer algo al respecto.
Con el corazón acelerado y sin formas de tranquilizarlo.
Con las ilusiones a flor de piel y sin alimento para cumplirlas.
Con la cama preparada y sin sueño para aprovecharla.
Con miles de consejos respecto al tema y no aplicarlos a mis días.
Con mis bolsillos vacíos,
con mi paz perturbada,
con mi nariz fría,
con taquicardia,
con un nudo en el alma.
27 enero 2013
Cuando de confesar se trata...
...soy de las que se maravilla y hace fiesta por cosas insignificantes,
como descubrir nueva música,
o admirar un atardecer que cauteriza las pupilas.
...soy de las que sonríe, porque mantiene en forma mi
mente y corazón, un ejercicio por excelencia infalible.
...soy de las que disfruta manejar, no importando si hay
mucho tráfico o si las calles están vacías; sentir ese ir y venir
de la velocidad bajo mis pies con la música favorita rebozando
sus notas en las bocinas del carro.
...soy de las que no necesita grandes cosas para entretenerse;
un buen libro, chocolate caliente, chamarras y mi rinconcito pueden
secuestrarme por horas.
Y por muy extraño que parezca, soy de las que pueden ser más melosas que la melcocha.
...soy de las que tiene una personalidad revoltosa, en un minuto te abraza
y al siguiente te quiere lejos.
...soy de las que cree 100% en su intuición femenina como su mano derecha,
le soy fiel a sus instintos y en ningún momento la dejo de escuchar.
...soy de las que crea muros entre su corazón y los que intenten acercarse a él,
sin permitir que sea lastimado, que sea engañado.
...soy de las que ya no se creen miles de historias que son inventadas para ganarse
mi confianza, mi afecto, mi ser; de las que no permiten que le vean la cara
de pendeja, no, no, no!
...se distinguir entre irme y quedarme, y esta vez opte por marcharme, alejarme; donde caben dos...solo hay espacio para dos, y ya entendí que mi lugar no es allí.
como descubrir nueva música,
o admirar un atardecer que cauteriza las pupilas.
...soy de las que sonríe, porque mantiene en forma mi
mente y corazón, un ejercicio por excelencia infalible.
...soy de las que disfruta manejar, no importando si hay
mucho tráfico o si las calles están vacías; sentir ese ir y venir
de la velocidad bajo mis pies con la música favorita rebozando
sus notas en las bocinas del carro.
...soy de las que no necesita grandes cosas para entretenerse;
un buen libro, chocolate caliente, chamarras y mi rinconcito pueden
secuestrarme por horas.
Y por muy extraño que parezca, soy de las que pueden ser más melosas que la melcocha.
...soy de las que tiene una personalidad revoltosa, en un minuto te abraza
y al siguiente te quiere lejos.
...soy de las que cree 100% en su intuición femenina como su mano derecha,
le soy fiel a sus instintos y en ningún momento la dejo de escuchar.
...soy de las que crea muros entre su corazón y los que intenten acercarse a él,
sin permitir que sea lastimado, que sea engañado.
...soy de las que ya no se creen miles de historias que son inventadas para ganarse
mi confianza, mi afecto, mi ser; de las que no permiten que le vean la cara
de pendeja, no, no, no!
...se distinguir entre irme y quedarme, y esta vez opte por marcharme, alejarme; donde caben dos...solo hay espacio para dos, y ya entendí que mi lugar no es allí.
08 enero 2013
La prefiero compartida
El poder que tienen las calles de la zona 1 a esta hora para remover mi corazón y sacudir mi cabeza. Son las 6:05 am y este recorrido se esta volviendo una buena costumbre. Mi segundo hogar le digo yo, porque me ha visto crecer.
La luz pública amarillenta que le da un color muy para ella, un color de olvido, de vejez, de guarda secretos; quién sabe cuantas cuadras o kilómetros he recorrido con estos mismos pies y piernas, cuántas paredes han de saber mis historias que de repente salían de mi boca en forma de susurro para que sólo mi cabeza las pudiera escuchar.
Creo que me ha visto más triste que feliz, sin ser hoy la excepción.
Las calles sucias de la 9na, los olores fuertes que sólo con un respiro llegan hasta el cerebro pinchándolo, sus parques oscuros donde muchas parejas se juran amor eterno o donde los patojos se dejan llevar por sustancias estimulantes, la gente que nunca duerme, el vendedor de periódicos de la 12 calle, el imponente parque centenario que muchas veces y siempre me da un lugar cómodo y miles de historias para imaginar. Sus casas con los diseños que me enamoraron, las luces en el techo del edificio del centro (ahí viviré algún día me repito constantemente), el relajo de la 18 calle, las hamburguesas de la Ave. Elena, el edificio El Gastón que se lleva mis mejores recuerdos.
Esta zona 1 tan mía y tan de todos, tan mía que alberga mis más íntimos secretos, tan de todos que no me molesta porque a ella la prefiero compartida.
La luz pública amarillenta que le da un color muy para ella, un color de olvido, de vejez, de guarda secretos; quién sabe cuantas cuadras o kilómetros he recorrido con estos mismos pies y piernas, cuántas paredes han de saber mis historias que de repente salían de mi boca en forma de susurro para que sólo mi cabeza las pudiera escuchar.
Creo que me ha visto más triste que feliz, sin ser hoy la excepción.
Las calles sucias de la 9na, los olores fuertes que sólo con un respiro llegan hasta el cerebro pinchándolo, sus parques oscuros donde muchas parejas se juran amor eterno o donde los patojos se dejan llevar por sustancias estimulantes, la gente que nunca duerme, el vendedor de periódicos de la 12 calle, el imponente parque centenario que muchas veces y siempre me da un lugar cómodo y miles de historias para imaginar. Sus casas con los diseños que me enamoraron, las luces en el techo del edificio del centro (ahí viviré algún día me repito constantemente), el relajo de la 18 calle, las hamburguesas de la Ave. Elena, el edificio El Gastón que se lleva mis mejores recuerdos.
Esta zona 1 tan mía y tan de todos, tan mía que alberga mis más íntimos secretos, tan de todos que no me molesta porque a ella la prefiero compartida.
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