13 noviembre 2014

De a poquitos te me vas

Desde el 28 de agosto te me vas, no, desde el 2012 te me vas; mejor dicho desde que tengo conocimiento de que existís.

Debería de acostumbrarme o hacer algo para no quejarme, 
para quitarme esta melancolía que surge cada vez que me recuerdo
o que das un paso más cerca de tu sueño, de tu meta.

De a poquitos te me vas.

Todos los días son normales como que si nada este sucediendo,
pero siempre surge una nueva noticia,

"¿cuándo es el viaje?...uufff faltan 10 meses" (pero si, voy contando los meses)
"¿a dónde te vas?.....ah si?.....hoy te dijeron cuales, que alegre!"
"¿quién más sabe?....esta bien, solo los cercanos lo sabremos"
"¿cuándo regresas?"
"¿ya le dijiste a tus viejos?"
"¿que tenes que comprar?"

"¿qué vamos a hacer?"




"¿me vas a extrañar?"





Y no es que no me alegre, al contrario, me encantaría estar en la misma posición, llena de bendiciones y cumplir mis sueños, comparto la felicidad, lloro de lo orgullosa, y al mismo tiempo
me da miedo y ansiedad y nerviosismo como todo va lento y a la hora de la hora ni voy a sentir.

A veces siento que no estoy preparada, y que no seré lo suficientemente fuerte para poder responder como debería de ser.

Te me vas, de a poquitos, pero te me vas.

09 septiembre 2014

De noche

Salí tarde de la oficina, a las 9 ya no hay tráfico en las calles y la soledad de tránsito me susurra en el oído "vamos, pasa por un cigarro, no te hará daño"; pero no, pongo mi iPod y sigo escuchando Drexler, ha sido mi playlist de la semana, y me empieza a entrar esa melancolía, esa tristeza y derramo las primeras lágrimas desde el día de la noticia. 

Es cierto que falta tanto pero cuando manejo sola tengo tiempo de sobra para pensar y siempre pienso en eso, en lo que sucederá, que haré, y así me inundo de preguntas y si, me pongo triste, no lo puedo evitar.

Siempre sufre más el que se queda.

02 septiembre 2014

Un año

La semana pasada llegó la noticia, empezó a sonar el teléfono durante horas laborales y lo primero que pensé fue "so it begins" (así como Théoden dice cuando los orcos estan a punto de atacar el Abismo de Helm).  Esa escena siempre me quedó grabada en la mente, la calma antes de la tormenta, y pensé que cuando algo grande sucediera en mi vida así me iba a sentir.

Todavía falta mucho para que suceda la noticia que llego con esa llamada, un año para ser exactos, no pude sacar mis sentimientos como debería, a lo mejor porque se que es una noticia muy positiva y que beneficia en gran cantidad a la otra persona. Quiero mantener mi cabeza libre de cualquier recuerdo que llegue con este proceso.

Yo se y entiendo que ya pase por esto una vez, pero también quiero tener en mente que por mucho que las situaciones se parezcan, no necesariamente tienen que tener el mismo final, por lo que decidí mantenerme tranquila y tratar, aunque sea difícil, de vivir el momento presente, vivir día a día y esperar a que llegué el momento.

05 mayo 2014

Mayo - #5: otro cumpleaños!

Llego a la oficina y encuentro mi escritorio con muchos globitos, hoy toca la celebración con los compañeritos de trabajo, abrazos, regalitos y muchas felicitaciones inundan el día.  Los mensajitos en el Facebook siguen llegando porque como me dijeron ayer "que mala pata que tu cumple fue domingo, hoy la mara ni se entera ni deja mensaje en facebook porque todos andan desconectados". Por la tarde nos comimos la respectiva magdalena de chocolate y un poco de chucherías.

A penas tengo la resaca del pastel del día anterior, más el pastel de la oficina y todavía hacía falta otro pastel: el de mi segundo sobrinito!!! 

Hoy tocó otro cumpleaños, un tauro más a la familia, así de sentimental y risueño como los que somos de mayo, lleno de energía y de mucha creatividad. Este año cumple su primera década, apenas tenía 17 años cuando llegó a mi vida y todavía tengo guardado en mi mente las veces que en la calle la gente me preguntaba que si era mi hijo porque se parecía mucho a mí, o cuando empezaba a hacer berrinche y pucheros porque ya quería dormir, lo cargaba y me lo llevaba a mi cuarto, le cantaba, lo acostaba en la cama para que jugara con sus piernitas, se reía a carcajadas, le quitaba sus calcetines, le hacía cosquillas y finalmente se quedaba dormido.

      

A la fecha, las personas que nos conocen me siguen preguntando si es mi hijo, honestamente lo siento como si fuera mío, no lo crié, ni nada por el estilo, pero llevamos la misma sangre y casi casi la misma fecha de cumpleaños, los dos lloramos y nos enojamos fácilmente.  

Este angelito que creció demasiado rápido (y ya anda en búsqueda de novia en el colegio), es una de las luces que vino a derretirnos los corazones en casa.